jueves, 28 de febrero de 2013

Cosas del día a día: El chico en el vagón de metro.


¡Hola a todos! Aquí estoy nuevamente. ¿Dos días seguidos? Ok, es extraño; pero creo que tengo ganas de escribir lo que me sucedió el día de hoy. No es interesante, ni nada por el estilo… sólo es algo extraño y curioso. Jajaja.
Debo destacar lo feliz que me ha hecho leer el comentario de Caye. Me ha sacado una sonrisa. Y eso ha sido algo difícil el día de hoy, porque he estado muy deprimida. ¡Y no! No ando en mis días “R”… sólo es que… no sé.
¡Gracias Caye! :) Por hacerme sentir feliche el día de hoy.

Muy bien, comenzaré a redactar lo que me sucedió el día de hoy.
Me levanté a las seis de la mañana para asistir a una entrevista de trabajo en el área de salud como Técnico en Enfermería, creo que en su momento mencioné que estudiaba eso y que ya lo terminé el año pasado, en el mes de noviembre; pero no pude buscar trabajo sino hasta después del veintisiete de enero Porque en esa fecha me dieron los papeles en donde certificaba que realmente había finalizado mi carrera.
En fin, la supuesta oferta de trabajo que fui a ver no me simpatizó en lo absoluto; mucho esfuerzo poco dinero. Y no quiero eso para mí. Y supongo que nadie quiere eso en su vida. Me retiré con una cordial sonrisa y me marché a casa. ¡Eh aquí lo “asombroso” del día! Cuando subí al metro, me gané en una esquina. No corrí por un asiento como todos lo hacen, simplemente entré de las últimas y me acomodé en un espacio pequeño en la esquina más abandonada del vagón. Oía música feliz y tarareaba las letras de esta. Hasta que… miré a mi izquierda y vi al muchacho con los ojos grisáceos más hermosos que haya visto en mi vida, y eso debe ser únicamente porque era la primera vez que veía a alguien de ojos color gris. Usaba un gorro color azul. No se veía el color de su cabello pero si noté que era corto. Tenía una diminuta barba que lo hacía verse aún más atractivo. Su nariz muy fina, al igual que sus labios. Sus manos —que es lo primero que le veo a la gente— eran muy limpias, de uñas cortas, se notaba que se comía las uñas, porque estaban muy cortas, pero no lo suficiente para que la mano se viera asquerosa, debe ser porque sus dedos eran largos y delgados; le daban un toque especial.
Lo miré por varios minutos hasta que me di cuenta que él también me miraba. Supongo que me sonrojé. No sé, sentí la cara muy acalorada. Desvié la mirada y comencé a jugar con mi celular. Él no apartaba su mirada y eso me desconcertaba. Luego cuando notaba que él miraba a otro lado yo lo espiaba. Era gracioso y a la vez muy vergonzoso.
Hubo un momento, en donde él cerró los ojos y se quitó el gorro. Intentaba dormir el poco recorrido que quedaban del metro. Yo aproveché para seguir mirándolo y caí en la conclusión de que se parecía al joven fallecido de la primera temporada de Spartacus.
Encontré que se parecía un poco, en sus facciones… o más que nada en su diminuta barba. Pero bueno… mi mamá siempre dice que soy un completo fracaso a la hora de comprara personas. Comparo Melocotones con Sandías. Así que nunca sabré si realmente se parecían o no.
Ok, no se parecen en nada :P
Ya faltaba poco para que el metro terminara su recorrido, y para mi buena suerte, ambos íbamos a la misma dirección de metro. Lo miré y lo miré hasta que desvié la vista a mi teléfono celular. Abrí los ojos muy grandes y se me ocurrió fotografiarlo.
¡Sí! Descaradamente le tomé una foto.
Muy mala calidad, por cierto, pero así lo hice.
Me reía sola y hacer eso me daba más risa. Tanta que la foto salió horrible. La miré y no conforme traté de tomar otra pero él había despertado. Y tuve que fingir que leía un mensaje o algo así. Fue vergonzoso pero “emocionante”. Luego el joven se bajó del vagón y yo hice lo mismo. Cada quien tomó su camino y se terminó.
¡Sans! Se acabó.
Llegué a mi casa, continué con mis problemas, depresiones y demás… pero ya como a eso de las diez de la noche, se me alegró lo que quedaba del día y le alegre la noche a una amiga con pequeños consejos amorosos. Toda la noche me hice llamar: La Doctora Corazón.

¡Saludos gente! Que eso ha sido todo por hoy. Un beso a mis amadas, y nos leemos en otra poco emocionante entrada de mi blog.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Se viene mi cumpleaños - Temores.


Se viene mi cumpleaños.

Hola a todos, tal cual es el título de ésta entrada, ya falta muy poco para la fecha de mi nacimiento hace 23 años atrás.
No me siento emocionada ni nada parecido. Ya que para mí los cumpleaños dejaron de ser importantes hace ya bastante tiempo. 
La última vez que recuerdo haberme emocionado por un próximo cumpleaños, fue a la edad de nueve años... ya desde allí simplemente se me olvidaba. 
Siempre he dicho y continuaré diciendo, que esa fecha no es más que un día común y corriente, nada es diferente, el día sigue su rumbo como debiera de ser siempre.
Nada es diferente.
Sólo que…
El tiempo aún continua avanzando para mí y para todos. Para eso es lo único que sirven susodichas fechas, para recordarnos de que el tiempo no perdona a nadie, él simplemente avanza como si nada por éste mundo arrasando todo a tu paso. Bendito tiempo.
Ayer, mientras estaba tendida en mi cama un amigo me preguntó —por mensaje de texto— “¿Qué haría para mi cumpleaños?” a lo que respondí: nada. Quizá suene a una mujer amargada, pero no es así —o tal vez sí, quién sabe—, simplemente no puedo gastar dinero que no tengo. Si tuviera money creo que sí haría algo pequeño, sólo para compartir con la gente que estimo. Bueno, después de responder el mensaje, llegaron muchos más relacionados a mi cumpleaños, los cuales no van al caso. A lo que quiero llegar es a que… me estoy volviendo... ¿vieja? Sí, cada día que pasa me hago más  y más vieja —una amada amiga lo llama “adquirir conocimiento” pero al final, es la misma cosa—. Sinceramente no me importa envejecer… pero… ¿y mi mamá? Ella sí está envejeciendo. Es mayor que yo tan sólo por quince años.
No es mucha la diferencia de edades pero… ¡Son quince años!
Ella… Dios, no quiero ni pensarlo… si yo me hago más vieja, lo mismo sucede con ella… y no quiero.
Yo quiero a mi madre a mí lado para siempre.
Suena a egoísmo, o quizá a que estoy loca y no quiero madurar. Y así es.
¿Qué haré cuando al despertar no pueda verla nunca más?
Un amigo me dijo que un primo se había quitado la vida después de que su madre muriera. Yo no creo llegar a ser capaz de cometer tal acto, porque soy muy cobarde y de seguro mi mamá no querría que mi vida acabara así.
La idea continuó bailando en mi subconsciente saltando por sobre mis mayores temores. No logré pensar en alguna solución, puesto a que no hay solución para la muerte. Solo me queda aprovechar el tiempo que tengo a mi favor, disfrutar de los placeres de la vida y continuar viviendo con la idea de que en cualquier momento tendré que verle la cara a la muerte.
Como dicen por allí, es lo único que tenemos asegurado en esta vida.

Bueno, chicos eso sería todo. Sólo quería expresar de alguna forma lo que sentí la noche anterior.

¡Saludos!

¡Debo admitir que éstas tarjetas son de lo más "kawaii"!
Me encantan!! :3







jueves, 7 de febrero de 2013

Desafío libros de Colores.





Ok, este es un desafío que le acabo de robar a Mangano Menseki: Leer un libro de cada color, serian trece en total.
Los colores, que deben predeterminar la portada del libro que leerán, serán los siguientes: blanco, amarillo, naranja, rosa, rojo, verde claro, verde oscuro, azul, celeste, morado/lila, gris y negro.
Me parece un reto de lo más mono, no sé ustedes, pero me gustó mucho la idea. Además, no son muchos libros, ¿verdad? Sería difícil si tuviéramos un tiempo determinado, pero, por suerte no lo hay, ejejeje.

Libros que encontré según su color de portada:

       Blanco: Misery, de Stephen King (Pendiente)

       Amarillo: Piel, de Ted Dekker (Pendiente)

•       Naranja: Francisca, yo te amo, de José Luis Rosasco (Pendiente)

•       Rosa:

•       Rojo: El Arte más Íntimo, de Poppy z. Brite (En curso)

•      Verde claro: Verónica decide morir, de Paulo Coehlo (Pendiente; tan malo es leer un libro de él? xD)

•       Verde oscuro: Adán, de Ted Dekker (Leído)

•       Azul: 

•       Celeste: El niño con el Pijama de Rayas, de John Boyne (Leído)

•    Morado/lila: La última oportunidad, de Carlos Cuauhtémoc Sánchez (Pendiente)

•       Gris: La llave de Sarah, de Tatiana de Rosnay (Leído)

•       Negro: Negro, de Ted Dekker (Leído)


¡Que comience el juego!


"Adán" de Ted Dekker.


Hola, hola… bueno, anoche finalicé con la lectura del libro “Adán” de Ted Dekker.
Debo admitir que el libro lo tengo desde el mes de noviembre, y recién en febrero logré finalizarlo. ¿Por qué? Fácil, culparé al internet. Por ella he estado aquí metida horas y horas; noche tras noche sin dedicarme plenamente a la lectura. Y luego de darme cuenta del tiempo que había pasado sin que terminara aún de leer dicho libro, me animé y terminé de leer Adán en tan sólo una noche.
Fue una lectura grata, que me atrapó de forma instantánea. Sus diálogos son tan reales, sus escenas, lugares, todo. Realmente fue un agrado finalizar dicha lectura. ¡Léanlo yo sé que no se arrepentirán! Quizá sea una lectura lenta, pero… es genial. De verdad.
¡Y el final! ¡Uff! De verdad, hay que leerlo. Denle una oportunidad a tan grandioso escritor.
¡No me arrepiento de nada!
Jaja.

Resumen del libro:
El psicólogo de conducta del FBI, Daniel Clark, ha estado asediando a un asesino conocido solo como Eva durante los últimos 16 meses. Cuando atrapa al escurridizo psicópata en una confrontación, Daniel se convierte en la siguiente víctima. Pero entonces es resucitado. Después de haber muerto una vez, no le queda nada que perder en su obsesión por detener a Eva. O eso es lo que cree.

Recuerdo que en mi Facebook publiqué un pequeño fragmento del libro; una escena que me encantó.



Haré lo mismo en ésta nueva entrada.

“[…] Entonces el asesino movió su pistola, mientras el arma de Daniel salía del parabrisas dispuesto a disparar. Sin aminorar su paso rápido, Eva levantó tranquilamente la pistola y disparó directamente hacia el rostro del agente a una distancia como de diez metros. La bala que salió del destello de la boca del arma no erraría el blanco.
Daniel no sintió nada, solo un lamento por una fracción de segundos.
Y luego un punzante destello de dolor mientras la bala le pegaba en la cabeza.
En el momento antes de que terminara su vida, Daniel se preguntó si Heather lo recibiría otra vez. Y entonces se sumió en un estanque de oscuridad.
[…]
— ¿Daniel?
La mirada de Lori se posó en la pistola de Eva mientras este la levantaba. El cañón lanzó fuego, y la cabeza de Daniel se echó bruscamente hacia atrás como movida por un resorte. El costado de la ventanilla se roció de sangre, la cual se esparció del impacto de la bala desviada.
Como una marioneta en una cuerda, Daniel se ladeó y se derrumbó. Al caer, la barbilla se golpeó en el apoyabrazos sobre la puerta. Lori había visto más de unos cuantos cuerpos muertos, y sabía que estaba viendo otro.
[…]
Ella sintió la herida en el costado de Daniel. La bala había dejado un corte superficial en forma radial. Ocasionándole inconciencia instantánea, pero no había penetrado la parte anterior media del cráneo. Probablemente la sacudida hidrostática del impacto ocasionó una concusión en el tejido cerebral y puso en estado de shock el sistema nervioso de Daniel, seguido por fibrilación ventricular.
Le había disparado en la cabeza y estaba muriendo de un ataque cardiaco.
Había muerto de un ataque cardiaco.
Brit se colocó en una rodilla, sintió el pulso radial, y luego se paró.
—Está muerto […]”


¡Bueno! Eso sería, hay muchas más escenas que me gustaron y fascinaron, pero no me di el tiempo de escribirlas ni mucho menos de marcarlas para volver a leerlas cuando necesite un poco de “inspiración”. Grave error. Pero bueno, ya me daré el tiempo de volver a releer aquel libro.
Mientras tanto, hoy daré paso a uno nuevo, pero del mismo autor.
Su nombre es “Negro. Libro 1: El nacimiento del mal”. Ya las primeras veinte páginas me han llenado de mucha emoción. Espero todo continúe igual
(¿Se dieron cuenta? Nuevamente dejé la lectura pro estar aquí, en el internet Jaja no tengo remedio.)
Un beso a mis dos grandes amores. :)


martes, 5 de febrero de 2013

Paperman - Full Animated Short Film



Bueno, y aquí les dejo mi tan anhelado cortometraje. ¡Imagino que ya lo conocen! Espero lo disfruten :3

lunes, 4 de febrero de 2013

Insomnio... Curiosidades...


Hola a todos… Ya ha pasado tiempo de que no publico nada. Y si lo hago, suele ser algo poco relevante.
Bueno, aquí estoy nuevamente con publicaciones algo extrañas…
¡Todo sucedió mientras intentaba quedarme dormida! Se supone que mañana (martes 05 de febrero de 2013) iré a una entrevista de trabajo a las nueve de la mañana. Eran las doce y media y aún no podía dormir… luego pensé en las marchas en contra de la discriminación homosexual y también en las que piden igualdad para con el ser humano. Todo eso giró y giró en mi cabeza hasta que recordé cierta imagen que más de un amigo de Facebook ha publicado en sus muros o han comentado en algún enlace encontrado por allí.
La imagen… no tiene nada de extraño, simplemente dice “Ser hetero y apoyar la homosexualidad no te hace homosexual”


Como vieron, no tiene nada de extraño… o algún “mensaje subliminal” ni nada por el estilo. Lo que aquí me dejó preocupada fueron los comentarios de ciertas personas, que le dieron al “me gusta” de la imagen, dejaron escrito como opinión o forma de expresión.

Dichos mensajes eran cortos… pero muy expresivos y significativos. El más corto de ellos, pero fue el que más perpleja me dejó, decía lo siguiente:
—“Ya saben ya! No por apoyarlos a ellos me tienen que decir gay en la calle o insinuarse ante mí los demás gays”.
Quizá el/lla tiene algo de razón. Porque el hecho de que apoyemos una causa, no nos convierte automáticamente en eso. Pero… tampoco es motivo para ponerse a la defensiva. ¿Qué tiene de malo que en la calle o que alguien más te diga que eres gay, lesbiana, travesti, etc, etc? Si apoyas la causa, ¿por qué te molesta tanto ser comparado con uno más del montón? ¿es tan malo lo que tú mismo estás apoyando?
Es como decir… “Yo apoyo la ley de igualdad. Todos somos iguales y no debemos discriminar a nadie, pero por favor, no me compares con una gorda, ni me llames así; porque yo soy diferente”.
Eh… por favor, de qué estamos hablando entonces.
El sentirte ofendido o aludido por un comentario ajeno, te hace tan igual o peor como aquel que odia a los gays o hace discriminación del prójimo.
Si te dicen gay en la calle… basta con aclarar las cosas, sin sentirse ofendido. Sólo dar a conocer el error del otro al llamarte así.
Si un gay, lesbiana, o lo que sea se te insinúa, te confunde, etc… bueno… ¡le dices que está en un error y ya! No hay que sentirse ofendido…
¡Si yo estoy caminando en la calle y me gritan “lesbiana”, “lela”, “tortillera” me importará una “raja”; vulgarmente hablando! Porque, si yo sé que no soy lesbiana por como me visto, actúo o por lo que defiendo, eso no tendría que por qué afectarme… simplemente hay que dejar que la gente hable y diga todo lo que quiera. Porque con esa clase de gente, nosotros no podemos hacer más nada.



En fin… eso seria todo… no quiero extenderme más, porque mañana, bueno ya saben… mi entrevista y ya son las tres de la mañana…
Culpo a Facebook por entretenerme con sus juegos…
Iba a hablar, también, sobre el matrimonio homosexual y mi cambio de opinión respecto a ello… pero lo haré en otro momento. No ahora.
¡Este estúpido y poco sensual teclado suena mucho al escribir, y mi mamá duerme!
Si la despierto… no sé qué será de mí.

Un beso a mis dos grandes amores: ¡Seiren y Calabaza! Las quiero un montón y alucino con sus historias.

¡Un abrazo y espero les haya gustado! :) Nos vemos pronto… (espero xD)