lunes, 16 de julio de 2012

Traumas de la vida.




Hola a todos, ¿cómo han estado? Espero que bien. Yo, durante todo este tiempo de ausencia, he estado bien; tranquila y sin mayor anomalía en mi vida. Lo único lamentable es que encontré trabajo. Lo sé, se supone que debería estar feliz, pero no lo estoy. ¿Por qué? Fácil, porque tengo pereza de trabajar. Quiero ganarme la lotería y vivir de ello todo lo que me quede de vida. O simplemente casarme con un vejestorio para que me herede toda su fortuna y antes de que llegue el momento del sexo muera de un paro respiratorio. Já.
Bueno, la verdadera razón de ésta entrada es para hablar sobre mi resiente trauma con los zombies. Los no vivos, como suelen ser llamados… no, esperen… esos son los vampiros. Aunque, creo que a éstos seres también se les puede llamar así, ¿no? Después de todo están muertos…
En fin, durante algunas semanas atrás, he tenido reiteradamentepesadillas con zombies, pesadillas que me dejan con la extraña sensación de que en cualquier momento aparecerá uno y me perseguirá para comerse mi cerebro… Es extraño, porque siempre me han gustado, los encuentro bastante atrayentes, algo tienen esos seres podridos (xD) que me hacen enloquecer (?). Suena gracioso, pero es la verdad. Las “pesadillas” son diarias, últimamente he soñado que estoy realizando mi práctica profesional (técnico en enfermería) y siempre que atenderé a un paciente éste es un zombie. Me persigue, yo corro, me escondo, huyo, etc. Todo lo que podemos apreciar en cualquier peli de zombies se refleja fielmente en mis sueños. ¡Uf! Terrible, porque sinceramente me desespera, son muy reales… y yo… ingenuamente creo que algún día, en algún momento, los zombies comenzaran a caminar entre nosotros para apreciarlos en vivo y en directo, dejarán de ser sueños para volverse parte de nosotros. Y lo que ayudó a traumatizarme aún más fue la extraña investigación de un hombre que dijo “algún día los zombies existirán” y no recuerdo si eso también lo soñé o realmente lo vi en algún lugar o en algún reportaje.
Y bueno, eso sería todo por hoy. Quería compartir con ustedes aquel pequeño trauma que ha ido creciendo con el pasar de los días. Jajajá. Bueno, espero nos leamos pronto, un beso a todos y gracias, como siempre, por leer.

jueves, 12 de julio de 2012

Mi compañera y su extraña pregunta

Bueno, no tengo nada más que publicar, por eso subiré algo que me traumó durante mi jornada de trabajo, no es mucho y sí, está mal redactado, pero quería subir algo.

El día de ayer, en mi trabajo, estaba leyendo un libro de Ted Dekker titulado “Tr3s” —recomendable, por cierto—. Bueno, la cosa es que, mientras lo leía una de mis compañeras de trabajo se acercó a mí y preguntó con un tono un tanto burlesco.

— ¿Es bueno el libro?

—Sí —fue lo único que respondí, luego me concentré, nuevamente, en el libro.

— ¿De qué trata? —volvió a preguntar.

Yo simplemente la miré y me pregunté “para qué hace esa clase de preguntas, si nunca en la vida ha cogido un libro”. Bueno, para no parecer antipática le conté o mejor dicho, le resumí el libro en cien palabras. Palabras simples.

— ¿En serio? Y ¿Un libro te puede causar suspenso? Que ridículo.

Y fue eso, específicamente, lo que me traumó. Es decir, la mujer esa nunca ha entendido lo que lee. Si hasta el periódico puede causar sensaciones en uno. Después de oírla decir eso contesté que sí es posible sentir suspenso, miedo, horror, tristeza y miles de cosas más, es cuestión de comprender, entender y saber lo que estamos leyendo.

Mi compañera me siguió mirando de la misma forma y se largó de mi puesto de trabajo.

Me dio pena… ¿cómo es posible que mujeres de edad no sepan lo que es leer?


Bueno, ese fue mi gran día en el trabajo, todo lo demás fue normal.